Por: Fernando Quispe Arones
Del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2026, la ciudad de Ayacucho se convertirá en la capital del diálogo productivo y territorial de los Andes peruanos. La región será sede de la Segunda Convención Minera ANDESMIN 2026, un encuentro de escala macro regional que reunirá a las seis regiones integrantes de la Mancomunidad Regional de los Andes (MRDLA): Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Ica y Junín.
Bajo el lema “Minería y Desarrollo Territorial en los Andes con Visión Global al 2040”, el evento congregará a representantes del Estado, empresas del sector, comunidades campesinas, inversionistas, proveedores, la academia y especialistas de las industrias energética y minera. El propósito central trasciende el análisis técnico de las faenas: busca trazar una ruta clara para que la actividad extractiva evolucione hacia un motor de desarrollo territorial articulado, competitivo y socialmente legítimo.
Los objetivos: consensos para una nueva convivencia
La convención se propone aterrizar acciones concretas frente a los cambios globales y las urgencias locales a través de cuatro metas clave:
- Acelerar la transición energética: Identificar medidas a corto y mediano plazo para que la minería aporte activamente a procesos de energía limpia y consolidación sostenible.
- Construir consensos de política pública: Generar una plataforma plural de debate orientada al desarrollo territorial y sostenible de los recursos.
- Mapear la realidad regional: Analizar a fondo la problemática, los desafíos operativos y las oportunidades de inversión en el ámbito de la mancomunidad.
- Garantizar la convivencia armónica: Promover un modelo de gestión responsable donde la minería coexista de manera equilibrada con el agua, la agricultura y prioridades de desarrollo humano como la atención a la primera infancia.
Cuatro ejes temáticos y una visión integral
Para ordenar la discusión técnica y política, el programa oficial de ANDESMIN 2026 se estructurará en cuatro ejes:
- Eje 1: Descentralización territorial e interinstitucionalidad social.
- Eje 2: Inversión minera metálica y no metálica, infraestructura y competitividad territorial.
- Eje 3: Sostenibilidad de recursos, transición energética y gestión hídrica.
- Eje 4: Innovación, capital humano y desarrollo social inclusivo.
Asimismo, la propuesta de la convención define la sostenibilidad no como una declaración de intenciones, sino como la articulación real de tres dimensiones:
- Sostenibilidad económica: Convertir el valor de los minerales en empleo formal, diversificación productiva y compras locales, integrando activamente a proveedores, mypes y comunidades a la cadena logística minera.
- Sostenibilidad ambiental: Mitigar la huella ecológica a través del monitoreo participativo del agua, la incorporación de energías renovables, principios de economía circular, remediación de pasivos y planes de cierre de minas planificados desde la etapa de diseño.
- Sostenibilidad social: Ganar legitimidad comunitaria mediante el diálogo temprano, el respeto a los derechos colectivos, la transparencia y el reparto equitativo de beneficios, superando el enfoque de «trámite administrativo» para consolidar una confianza duradera.
Desafíos estructurales en la agenda
ANDESMIN 2026 pondrá sobre la mesa tareas pendientes y urgentes para el país: la prevención oportuna de conflictos socioambientales; el uso transparente y eficiente del canon y las regalías en servicios básicos; el impulso decidido a la formalización con trazabilidad y apoyo técnico; y la protección estricta de la seguridad hídrica.
A ello se suma la necesidad de cerrar brechas de conectividad e infraestructura, preparar a los profesionales y técnicos locales para la automatización e impulsar una minería baja en carbono frente a la creciente demanda mundial de minerales críticos. Todo este esfuerzo se alinea de manera directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU sobre agua limpia (ODS 6), energía asequible (ODS 7), trabajo decente (ODS 8), innovación e infraestructura (ODS 9), consumo responsable (ODS 12), acción climática (ODS 13), instituciones sólidas (ODS 16) y alianzas estratégicas (ODS 17).
El peso económico del bloque y el impacto directo en Ayacucho
Las regiones de la Mancomunidad de los Andes constituyen un pilar indispensable para las cuentas fiscales y productivas del Perú. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), este bloque genera más de 86 mil empleos directos, aporta S/ 2,578 millones en canon y regalías, produce cerca del 40% del cobre del país y concentra una cartera conjunta de proyectos superior a los US$ 15,000 millones.
Dentro de ese portafolio liderado por Apurímac (US$ 10,199 millones), Cusco (US$ 1,880 millones) y Junín (US$ 1,586 millones), Ayacucho juega un rol determinante con una cartera de US$ 1,319 millones, sumado al aporte estratégico de Huancavelica e Ica.
Para Ayacucho, ser el anfitrión de ANDESMIN 2026 significa más que albergar un foro de prestigio: representa la oportunidad de exigir y diseñar un modelo donde la riqueza del subsuelo se traduzca en carreteras de calidad, infraestructura de riego, servicios de salud eficientes y preparación técnica para su juventud. La cita de octubre de 2026 marcará el punto de inflexión para definir si la minería en el sur andino continuará bajo esquemas tradicionales o si se consolidará como una verdadera palanca de bienestar territorial.
Revista Ayacucho Bicentenario | Año 4 – N° 12 | Setiembre 2026

