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PUEBLOS INDÍGENAS 200 AÑOS

PUEBLOS INDÍGENAS 200 AÑOS
Por Ciro Gálvez Herrera, ex ministro de cultura y presidente del Parlamento de Pueblos Indígenas.

El actual Estado peruano, fue construcción de los españoles nacidos en el Perú, sin la participación de los pueblos originarios sobre las mismas estructuras del Estado colonial y la misma visión colonizadora. A ello se debe que, hasta hoy, en los pueblos originarios no existe sentimiento de pertenencia al Estado. Ven a la institución estatal como algo extraño e, inclusive, contrario a los derechos de las comunidades indígenas.

Con la invasión española iniciada en 1532, se truncó el proceso de desarrollo autónomo de los pueblos originarios, y comenzó la exclusión y subalternización de estos, en los distintos aspectos de la vida social.

EN LO POLÍTICO: A partir de ese momento, los pueblos originarios perdieron su soberanía y el derecho a gobernarse por sí mismos. Los colonizadores para enseñorearse como tales, tuvieron como objetivo, someter totalmente a los pueblos originarios a la autoridad única del Estado colonial centralista con sede en Lima.

EN LO ECONÓMICO: El sistema económico basado en la propiedad privada traído por los españoles, funcionó inicialmente solo en el interior del pequeño grupo invasor, pero marcó el inicio de la exclusión económica de la población aborigen. Los españoles comenzaron apropiarse de los territorios fértiles y planos de la costa y de los valles y quebradas interandinas, desplazando gradualmente a la población indígena hacia las alturas.

EN LO SOCIAL: A partir del coloniaje, se impuso la clasificación social basada en el factor racial, ubicándose en el vértice de la pirámide a los españoles nacidos en España, debajo de ellos, los criollos, aquellos nacidos en territorios peruano, más abajo la población mestiza y, en la base piramidal, los esclavos negros traídos del África. La población indígena ni siquiera estaba considerada en tal clasificación.

“La propiedad colectiva de las comunidades es expresión de los derechos colectivos de la población originaria, y constituye el único sistema compatible con la adversidad geográfica de las laderas carentes de riego”.

Al finalizar el régimen colonial, según memoria presentado por el virrey Gil de Taboada y Lemos, consta que, aún en su máximo nivel de declive, la población indígena ascendía a 608,894 habitantes, representando el 56.68% de la población total, de un universo de un millón 76 mil 122 habitantes.

La instalación del coloniaje significó el comienzo del etnocidio indígena sistemático, orientado a que los pueblos originarios se desarraiguen de su cultura y pierdan identidad.

Permanencia de la exclusión.

La república no abolió la situación de exclusión y subalternidad de los pueblos origina

Permanencia de la exclusión. La república no abolió la situación de exclusión y subalternidad de los pueblos originarios, porque fue fundada solamente por los mencionados 135,755 blancos (criollos) y parte de los mestizos, sobre las mismas estructuras del Estado colonial y con la misma visión colonizadora, sin la participación de la gran mayoría nacional constituida por la población indígena (56.68%).

“La discriminación, la alienación y pérdida de identidad influyeron en el incremento sistemático de indígenas obsesionados por buscar el progreso con metas y paradigmas europeos durante el coloniaje y la república. Fue también una respuesta a la necesidad de protegerse, escondiendo su origen y borrando sus propios rasgos indígenas”

EN LO POLÍTICO: La república no ha restituido la soberanía política de los pueblos indígenas, ni su derecho a gobernarse por sí mismos. A estos, hasta hoy el Estado no les ha reconocido su derecho de cuota de representación en el Congreso de la República ni en los demás poderes del Estado.

EN LO ECONÓMICO: El 95% de la población rural (indígena), permanece excluida del sistema financiero, porque no son considerados como sujetos de crédito, debido a que las chacras que usufructúan no tienen título de propiedad individual para garantizar la deuda. La propiedad colectiva de las comunidades es expresión de los derechos colectivos de la población originaria, y constituye el único sistema compatible con la adversidad geográfica de las laderas carentes de riego. Tampoco tienen acceso al mercado porque el Estado no promueve la agricultura andina diversificada en pisos altitudinales.

EN LO SOCIAL: La república no ha abolido la discriminación contra los pueblos originarios. A ello se debe que hoy persiste el trauma social y el complejo de inferioridad en buena parte de la población originaria.

EN LO CULTURAL: Persiste el etnocidio contra los pueblos indígenas, orientado a que estos se desarraiguen de su cultura y pierdan su identidad. La actual república no ha abolido el prejuicio de que el hombre de la ciudad es superior al del campo.

A medida que fueron fundadas más ciudades y fue aumentado la población blanca y mestiza, lo urbano fue ganando cada vez más trascendencia en desmedro de lo rural.

La discriminación contra los indígenas incentivó a que estos migren hacia las ciudades para ascender socialmente. La discriminación, la alienación y pérdida de identidad influyeron en el incremento sistemático de indígenas obsesionados por buscar el progreso con metas y paradigmas europeos durante el coloniaje y la república. Fue también una respuesta a la necesidad de protegerse, escondiendo su origen y borrando sus propios rasgos indígenas.

La república no ha detenido el desmoronamiento gradual de lo logrado a través de miles de años, induciendo a seguir un camino equivocado imitando a los europeos y desperdiciando lo aprendido durante milenios. El “atraso” de los países andinos en relación a los países europeos se debe a la interrupción del proceso de desarrollo autónomo y a la inserción traumática al proceso colonizador europeo.

Por lo expuesto, el problema nacional no está en la lucha por el poder entre los pensamientos europeos de izquierda y de derecha, por cuanto el gran problema es la contraposición entre el Estado hispanoperuano y los pueblos originarios, separados por un abismo sin solución de continuidad causado por la colonización.

La solución tiene que ser por la vía de la libertad, la democracia y el del camino del reconocimiento de las diferencias étnicas y culturales, y el respeto a las mismas.

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