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¿PODREMOS TENER CONFIANZA POLITICA?

¿PODREMOS TENER CONFIANZA POLITICA?

14/10/2024

La política siempre y, casi por naturaleza resulta siendo, impredecible hasta el momento en que se producen los hechos. Siempre existen cartas bajo la manga para la última jugada que puede ser de victoria insospechada. De ahí que la política, sea denominada como el arte de lo posible. Ese quehacer político ha significado la expresión de una comunidad política, que observa en sus lideres, sus mejores jugadas para brindar satisfacción a sus representados.

En consecuencia, sus lideres no son sino expresión de lo que la comunidad quiere, desea, anhela, lucha, con programa, con ideología, siempre pensando en mejores condiciones para la sociedad toda. Así, se reivindica la política y los políticos, en sus fuentes, como aquello propio del interés público.

Al transcurrir de los años, esa imagen, parece un gran sueño que nada tiene de realidad, en la que los liderazgos políticos en lugar de representar y expresar a comunidades políticas, hace que la comunidad termine siendo el furgón de cola de las necesidades, urgencias de sus lideres, convertidos prácticamente en dueños de la colectividad que más que sentimiento, aspiración, ilusión, lleva un nombre y un símbolo, las que pueden ir desde la “O” de Ollanta,  la “K” de Keiko, hasta PPK de Kuczynski o el actual A.N.T.A.U.R.O de Antauro Humala.

Esas colectividades podían tener lideres o caudillos, que los encauzaban, pero, casi en la generalidad de casos, hoy tienen “dueños” al que siguen simplemente por la oportunidad que este significa para un puesto de trabajo, una contrata, una orden de servicios, haciendo que el propósito político ya no sea de la colectividad, sino de la persona, que en la política encuentra alguna opción personal.

Tal es la realidad, que de acuerdo a un último informe del diario El Comercio, todas las autoridades elegidas desde el nivel regional y los alcaldes provinciales en Ayacucho, han dejado de lado sus respectivas colectividades para migrar a otras alternativas, que ya no son políticas, ni colectivas, sino son simplemente opciones personales, de cálculo propio, único de quien los representa.

Así, podíamos observar en reuniones e inclusive fotos públicas con Perú Ahora, Alianza Para el Progreso, Perú Moderno, Perú Primero y lo que puede venir, con tal de brindarle una opción electoral. Muchos ciudadanos se trasladaron hacia Perú Moderno, siguiendo la imagen y el liderazgo de Carlos Añaños, empresario exitoso ayacuchano, que jamás habría imaginado las componendas y mañoserías de una agrupación al que le brindo soporte y referencia, para ser algo teniendo su presencia, hasta que el hartazgo terminó con su paciencia.

En una realidad como observamos, de la política y los políticos que, convertidos en autoridades, asumen la conducción de los destinos del país, la región, la provincia, el distrito, ¿qué podríamos esperar los ciudadanos? ¿Qué nivel de confianza se podría generar? ¿Qué escenarios de gobernabilidad, tendríamos? ¿Qué nivel de legitimidad, para controlar, por ejemplo, la seguridad ciudadana?

Finalmente, no sólo se trata de políticos que tienen esta travesía, sino de ciudadanos prácticamente indiferentes a una realidad que nos golpea.

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